Parashat vaYeji 5774.

marzo 18, 2014

Diecisiete años tenía Yosef cuando fue apartado de su padre y  otros diecisiete años vivió su padre en Mitzraim después de reencontrarse con su hijo.

Israel siente cercana su despedida y, tal como hiciera su Yizjak, reúne a sus hijos. Sin embargo antes de bendecir a sus hijos, Israel le explica a Yosef cuáles eran sus planes y le pide ser enterrado junto a sus antepasados y no en Mitzraim.

Dos hijos tenía Yosef cuando su padre llegó al lugar en el que se encontraba: Efraim y Manase y ambos recibirían la bendición de su abuelo. Cuando se acercaba el momento de la despedida de Yaakov, éste hace llamar a su hijo Yosef y le recuerda que sus hijos: los “que nacieron en la tierra de Mitzraim antes de que llegara a ti son míos” (Bereshit 48, 5)

וְעַתָּה שְׁנֵי בָנֶיךָ הַנּוֹלָדִים לְךָ בְּאֶרֶץ מִצְרַיִם עַד בֹּאִי אֵלֶיךָ מִצְרַיְמָה לִי הֵם אֶפְרַיִם וּמְנַשֶּׁה כִּרְאוּבֵן וְשִׁמְעוֹן יִהְיוּ לִי -בראשית מח, ה’-

Rashi nos aclara que Yaakov habla de aquellos que nacieron antes de su llegada, y no los que habrán de nacer después. Los que nacieron desde su separación hasta su reencuentro y así sabemos que a ellos los contaría junto con sus hijos para el reparto de la tierra.

הנולדים לך וגו’ עד בואי אליך. לפני בואי אליך כלומר שנולדו משפרשת ממני עד שבאתי אצלך: לי הם. בחשבון שאר בני הם, ליטול חלק בארץ איש כנגדו –פרוש רש”י בראשית מ”ח, ה’-

¿Qué motivó a Yaakov para decidir que su hijo Yosef recibiese doble herencia? ¿Cuál es el motivo por el que decidió tratarle como al primogénito? ¿Porqué exclusivamente los hijos nacidos durante su separación? Y ¿Cómo pudo solicitarle al hijo del que había estado alejado durante tantos años que se asegurase de que fuera enterrado en su tierra y no en otra?

Tal vez Yaakov en sus últimos momentos quiso asegurarse de que su hijo supiese que a pesar de no ser el primogénito iba a ser favorecido, aunque no directamente sino a través de sus hijos, los nacidos en el tiempo en que ambos sufrían por la separación, cuando Israel aún pensaba que su hijo no vivía. Quiso que fuera consciente de la gran alegría de saber que durante todo ese tiempo Yosef vivía y que su familia continuaba creciendo.

La petición de Yaakov expresada precisamente a Yosef puede resultar extraña, pero a través de ella comienza su despedida y justamente lo hace con su hijo, al que conoció durante sus primeros diecisiete años y con el que compartió de nuevo los últimos diecisiete años de su vida.

Las historias de Yaakov y Yosef tenían ya muchas cosas en común antes de su reencuentro y  es en este punto donde encontramos dos coincidencias más. Por una parte Yosef es bendecido por su padre y le entrega los derechos del primogénito y así mismo ambos piden en su despedida ser llevados desde Mitzraim hasta la tierra de sus padres para ser enterrados en aquel lugar ¿Porqué solicitaron ambos ser llevados a la tierra de sus antepasados? De esta forma se nos desvela una nueva característica común entre Yosef e Israel, ambos eran líderes responsables y con un objetivo claro: mantener a su pueblo unido, para ello marcaron un objetivo común, para que no olvidasen que no podrían mantenerse inmóviles en aquel lugar sino que como pueblo tenían un objetivo común que debían alcanzar unidos.

Anuncios

Parashát Vayeji (Bereshit 47:28 – 50:26)

septiembre 23, 2011

פרשת ויחי           בראשית מח: כח-נ:כו

5771

La pasada semana, a través de la Parashá, hemos podido repasar el relato del reencuentro entre Yaakov y Yosef en Mitzraim. Después de muchos años, tras todos los sucesos que ambos vivieron, se reencontraron padre e hijo y la familia se reunió en otra tierra, a la que llegaron huyendo de la sequía y del hambre.

En la porción que estudiamos esta semana, entre muchos otros hechos, Yaakov se despide de sus hijos, a cada uno de ellos les dirige unas palabras antes de completar sus días. Estas palabras resultan ser un sumario de los recuerdos del pasado, pero también, a la vez, pretenden ser una mirada hacia el futuro. Cada una de las tribus es mencionada en el discurso final del tercer patriarca, cada una de las tribus de Israel recibe “su parte”, sin exclusiones.

Durante su agonía Yaakov hace llamar a sus hijos: “Reuníos y escuchad, oh hijos de Yaakov. Escuchad a Israel, vuestro padre” (Bereshit 49:2). Los convoca para hablarles, pero no hace distinciones ya que es su padre, los reconoce a todos y todos son parte de su familia. Los reúne a todos y cada uno, dándoles la importancia y valor que les corresponde, otorgándoles aquello que es justo y es entonces cuando les habla. Todo el pueblo es tratado por Yaakov como un conjunto, un grupo en el que sus miembros, sin excepciones, son tratados de manera igualitaria, sin privarles bajo ningún pretexto de su dignidad.

El mensaje que Yaakov transmite a sus hijos, a través del enunciado de su convocatoria es doble. Por una parte, Yaakov les prescribe mantenerse unidos, no disgregarse o romper la unidad del pueblo y, en segundo lugar, reclama atención sobre sus palabras y enseñanzas para que no se pierdan. En el Judaísmo, de forma tradicional, han existido corrientes de pensamiento diversas, recordemos, por poner énfasis en este aspecto, el dicho popular que versa diciendo: un judío, dos opiniones; sin embargo la unidad del pueblo de Israel ha sido y es imprescindible para su supervivencia, siendo responsabilidad de todos y cada uno de sus miembros. Si bien la concordia es imprescindible para el mantenimiento de una nación, de un pueblo, el respeto por las opiniones y puntos de vista ajenos, así como el tratar de no oprimir a los demás, resultan ser aspectos también fundamentales para alcanzar el éxito en la unidad solicitada por nuestro patriarca en sus últimos momentos.

Prestar atención a la voz de nuestro ancestro, Yaakov, no significa que este nos exigiese que todos pensemos de manera monolítica, sino que su enseñanza respecto a la unidad del pueblo, a pesar de su diversidad, resulta fundamental para que podamos seguir mirando hacia el futuro del que patriarca nos hablaba.

 

Eliyahu Peretz del Campo