Parashat vaYishlaj 5774.

El nombre de la persona lo identifica, es la seña con la que los demás son capaces de recordarlo e incluso reconocerlo. Es por ello que nuestra tradición le ha dado gran importancia al nombre de las personas.

Dos de nuestros patriarcas y una de nuestras matriarcas tuvieron un cambio de nombre: Abraham, Sara y Yaakov. Ese cambio de nombre marca un cambio en sus vidas, por ejemplo se nos recuerda en Midrash Kohelet que con el cambio de nombre de Abraham y también con el de Sara ambos fueron capaces de tener hijos.

אברם אינו מוליד אברהם מוליד שרי אינה יולדת שרה יולדת –מדרש קהלת פרשה ה’-

Así mismo un cambio se produce en Yaakov a lo largo de nuestra Parasha. Su nombre es cambiado y no solamente en una ocasión le es anunciado sino que primero un “hombre” con el que lucha le bendice dándole su nombre (Bereshit 32, 29) y posteriormente le es recordado por D-o que desde entonces será llamado Israel (Bereshit 35, 9-10).

Rabi Shimon dice: hay tres coronas, la corona de la Tora y la corona del sacerdocio y la corona de la realeza. La corona del buen nombre está encima de todas ellas (Pirkei Avot 4, 13).

רבי שמעון אומר: שלושה כתרים הם כתר תורה וכתר כהונה וכתר מלכות וכתר שם טוב עולה על גביהן -פרקי עבות פרק ד’ משנה י”ג-

Las tres coronas de las que habla Rabi Shimon se pueden asociar a tres características o acciones. Por una parte la corona de la Tora la podemos asociar al estudio y a la sabiduría de aquellos que acumulan conocimientos que le ayudan a saber cómo ha de dirigirse con respecto a sus deseos y cualidades. La corona del sacerdocio está relacionada con el liderazgo, con las personas que están al servicio del pueblo, con la función pública. La corona de la realeza se relaciona con la integración del liderazgo con el conocimiento de la Tora; esto es se trata de llevar a la práctica lo aprendido y por lo tanto es un examen práctico.

La corona que se encuentra por encima de todas las demás es la corona del buen nombre ya que esta se obtiene cuando la persona se encuentra en la situación en que ya no necesita “adquirir” más y en la que su propio nombre, su buen nombre, pasa a ser en sí mismo una corona y esta corona puede ser adquirida en cada una de las etapas. Por ejemplo hay personas que tienen buen nombre por tener muchos conocimientos de Tora, o por estar al servicio de la sociedad de forma ejemplar o por la realización de buenas acciones.

En nuestra tradición no existe negativa al cambio de nombre de la persona a lo largo de “sus vidas” (חיים); al contrario hay personas que cambian su nombre cuando comienzan una nueva etapa de sus vidas o cuando se enfrentan o han superado una enfermedad. Este proceso de renovación, parte de la evolución personal, queda marcado por su cambio de nombre y condicionado por el mismo.

En algunas ocasiones dicho cambio de nombre puede ser percibido por los padres o por las personas del entorno como una ruptura con ellos, sin embargo también puede ser leído e interpretado como un comienzo de una vida independiente, de la emancipación y la toma de responsabilidad por la propia existencia y acciones.

¡Que todos sepamos comprar/adquirir un buen nombre!

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