Parashat VaYigash 5774.

וַיִּגַּשׁ אֵלָיו יְהוּדָה וַיֹּאמֶר בִּי אֲדֹנִי יְדַבֶּר נָא עַבְדְּךָ דָבָר בְּאָזְנֵי אֲדֹנִי וְאַל יִחַר אַפְּךָ בְּעַבְדֶּךָ כִּי כָמוֹךָ כְּפַרְעֹה -בראשית מ”ד, י”ח-

“Y se acercó Yehuda y dijo: permítame señor mío que su sirviente hable a tus oídos y no te enojes contra tu sirviente pues tu eres como el faraón” (Bereshit 44, 18)

Yehuda comienza de esta forma a dirigirse a su hermano Yosef, quien aún no ha descubierto su identidad ante los atemorizados hermanos. Rabi Pinjas HaCohen (רבי פינחס הכהן ברבי יעקב מכפרא), quien vivió cerca de Tiberia a mediados del siglo octavo de la era común, escribió un piut en el que perfila una posible conversación entre Yehuda y Yosef. La primera estrofa de este diálogo la enuncia Yosef:

אָח בְּנַעֲלֵיכֶם מְכַרְתֶּם
בְּשִׂטְמַתְכֶם עַל דָּמוֹ קַמְתֶּם
גְּדִי עִזִּים בְּמִרְמָה שְׁחַטְתֶּם
דִּאַגְתֶּם לֵב אֲבִיכֶם וְסוֹד הֶעֱרַמְתֶּם

אוֹי לָכֶם מִדִּין חוֹסֵף
אָמַר לָהֶם יוֹסֵף

“Un hermano por unos zapatos vendisteis

Por vuestro odio depusisteis su sangre

Un cabrito fraudulentamente degollasteis

Dañasteis el corazón de vuestro padre y un secreto mantuvisteis

Ay de vosotros, juicio oscuro

Les dijo Yosef”

 

El tono en que Yosef parece hablar en esta composición nada aparenta tener que ver con el empleado en el relato de la Tora. El reproche no forma parte del lenguaje de Yosef, sino más bien un silencio calculado y que le permite conocer con mayor profundidad los sentimientos de su hermano, de uno de los causantes de sus pasadas penurias, sin que este necesite defenderse o se sienta avergonzado de seguir hablando.

Cuán distinta habría sido nuestra historia si Yosef hubiese optado por el reproche o Yehuda por la falta de humildad al reconocer su gran error del pasado. Sin embargo Yosef actuó inteligentemente, permitió que el pasado no se impusiera y finalmente se descubre ante sus hermanos, quienes acuden a su padre para anunciarle que Yosef aun vive (Bereshit 45, 26). Si bien la primera reacción de Yaakov es no creer la palabra de sus hijos, en una segunda instancia al escuchar su recreación de lo vivido en Mitzraim decide descender allí para encontrarse con su hijo.

Será la cuarta vez que se produce un descenso a Mitzraim, tal y como nos recuerda el midrash en Pirkei deRabi Eliezer (39), y antes de partir D-o en una visión nocturna le recuerda a Israel que no ha de temer pues Él le acompañará en su descenso (Bereshit 46, 2-4). Se declara de esta forma que el D-o de Israel no es una deidad de carácter local, sino universal y que su presencia no se encuentra “concentrada” en espacio alguno sino que viaja junto con Su pueblo.

El miedo  paraliza, y el rencor no permite a la persona continuar avanzando y desenvolverse. Ambos sentimientos pueden ser superados, tal y como vemos en nuestra Parasha. El miedo se supera afrontándolo, teniendo confianza y exteriorizándolo para que no nos consuma. El rencor solamente podrá ser superado escuchando y buscando la reconciliación. El oportuno silencio de Yosef y la petición de auxilio de Yaakov permitieron su reencuentro y la reunión de toda la familia abriéndose una nueva etapa.

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