Parasaht Mishpatim 5774.

Martin Luter King Jr. dijo: “Una nación o civilización que sigue produciendo débiles mentales compra su propia muerte espiritual a plazos”.

En la porción de la Tora que leemos esta semana el Sefer haJinuj identifica 23 mitzvot positivas (עשה) y 30 mitzvot negativas (לא תעשה). Algunos de estos preceptos podemos llegar a comprenderlos de una forma más o menos sencilla y con respecto a otros la motivación de los mismos no se aclara en el transcurso del texto. De cualquier forma no nos centraremos en esto hoy, sino en un pasuk en concreto en el que se nos dice:

לֹא תִהְיֶה אַחֲרֵי רַבִּים לְרָעֹת וְלֹא תַעֲנֶה עַל רִב לִנְטֹת אַחֲרֵי רַבִּים לְהַטֹּת –שמות כ”ג, ב’-

No te alinearás con la muchedumbre para hacer el mal, no actuarás en un proceso inclinándote a favor de la mayoría desvirtuando el juicio (Shemot 23, 2)

Si hacemos una interpretación simple de este enunciado, podremos deducir que el pensamiento autónomo adquiere una importancia central, elevándose al nivel de obligación en este pasuk. Tiene sentido pensar que una sociedad que busca la excelencia humana “exija” a todos sus integrantes que participen en la construcción de una existencia colectiva más justa. Hay un largo camino para conseguir una sociedad en la que todos seamos corresponsables de la historia colectiva, sin embargo nuestro pueblo posee las herramientas y la capacidad.

Tal vez una de las cosas que debemos hacer cada vez que nos planteamos una cuestión concreta es seguir la máxima de Mark Twain, quien decía: “Cada vez que estás del lado de la mayoría es el momento de hacer una pausa y reflexionar”; y no solamente cuando estemos del lado de la mayoría, sino que también cuando no lo estemos. Habremos por tanto de plantearnos nuestra posición de una forma crítica y constructiva, para tomar una decisión adecuada que nos ayude a avanzar en nuestro objetivo de construir una sociedad más justa, en la que el racismo, la xenofobia, la gltb-fobia o el machismo no tengan lugar.

Con respecto al pasuk al que nos hemos referido, nuestra tradición nos enseña que: “Tres son amados por El Santo Bendito Sea: el que no se enfada, y quien no se emborracha, y quien controla sus propias características. Tres son odiados por El Santo Bendito Sea: el que dice una cosa y piensa otra, y el que sabe un testimonio sobre su amigo y no testifica para él, y el que ve asuntos de desnudez de su amigo y testimonia por sí mismo” (Talmud Babli Pesajim 113b)

שלשה הקדוש ברוך הוא אוהבן מי שאינו כועס ומי שאינו משתכר ומי שאינו מעמיד על מדותיו שלשה הקדוש ברוך הוא שונאן המדבר א’ בפה ואחד בלב והיודע עדות בחבירו ואינו מעיד לו והרואה דבר ערוה בחבירו ומעיד בו יחידי – פסחים קי”ג, ע”ב-

Aprendemos de esta forma que si en nuestro apoyo a la mayoría somos capaces de decir algo que no pensamos, entonces estaremos dentro del grupo de las personas “no deseables”. Esta es una invitación más a ser sinceros no solo con los demás, sino también con nosotros mismos.

No importa que tipo de Judío seas: tradicional, ortodoxo, ultraortodoxo, reformistaliberal, conservador, jabadnik, jasid breslov, masortí, datí leumí, laico o que simplemente te identifiques como Judío; entre tus obligaciones se encuentra la necesidad de pensar por ti mismo, de ser crítico, de detenerte ante las situaciones que pueden resultar complicadas de contemplar, de buscar otros caminos, a pesar de que la mayoría no los haya contemplado, o incluso los haya desechado.

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