Iom Kipur 5774

מַה לְּךָ נִרְדָּם  (יונה א’, ו’)

Esta interpelación, con la que el “patrón” del barco despierta a Yoná en medio de peligro, puede ser un buen punto de partida para hacernos dos preguntas concisas y acertadas, ahora que nos encontramos cercanos a la finalización de esta solemne e importante etapa. Yoná se encuentra huyendo a toda prisa de sus responsabilidades (de la encomienda que se le había marcado como profeta), en su huida es alcanzado por D-o, pues no se trata de una deidad local con un marco de acción delimitado a un lugar geográfico sino que lo llena todo. La traducción de esta desconcertante expresión puede ser “¿Porqué duermes?” o bien “¿Cómo es que duermes?”.

En ambos casos se trata de una clara llamada a despertar, a comenzar a ponerse en movimiento, a tomar partida en la resolución de la situación en la que se encontraba inmerso no solamente Yoná, sino también el resto de los viajantes; una llamada de la que no puede huir ni esconderse.

De nada le sirvió a Yoná desaparecer cuando le reclamaban para que realizase sus tareas, en las que irremediablemente se encontraba implicado, ni de nada le sirvió esconderse en el fondo del barco y dormir para encontrarse en estado de inconsciencia cuando las consecuencias de su huida comenzaron a materializarse. Esa voz que le preguntó “¿Por qué duermes?” o “¿Cómo puedes dormir?” vino a advertirle que no solamente no había alcanzado su objetivo, sino que además tendría que en breves instantes responder por su fallida huida.

En la vida nos encontramos en muchos momentos frente a encrucijadas, frente a dilemas de más o menos difícil resolución. Nuestra implicación en la respuesta será fundamental y mirar hacia otro lado, huir o simplemente aletargarnos esperando que durante el sueño la situación se desvanezca no va a resolver estas realidades, en cualquier caso cuando queramos reaccionar y despertar de nuestro sueño será más complicado y nuestra indiferencia habrá dado sus nefastos y dañinos frutos.

No podemos mantenernos neutros ante una injusticia en el trabajo, ante una situación discriminatoria (sea cual sea el origen u objetivo de la misma), no podemos continuar en silencio e impasibles ante todas estas situaciones. Tenemos que implicarnos, emplear las herramientas que se encuentran a nuestra disposición y trabajar por un mundo mejor. No se trata de impulsar una macro-revolución, sino de fomentar el cambio en nuestro entorno más cercano, entre las personas con las que nos relacionamos cada día. Tampoco se trata de erigirnos como poseedores de la verdad suprema, sino de colaborar en la búsqueda de soluciones reales y a pequeña escala de los problemas cotidianos que de forma injusta y gratuita acechan a personas, grupos sociales, minorías, etc.…

De nada nos servirá ayunar hoy si mañana alguien nos pregunta de nuevo: “¿Cómo puedes dormir (ante estas situaciones desgraciadamente cotidianas)?” o bien “¿Por qué duermes (si tienes en tus manos la posibilidad de cooperar para resolverlas)?”.

Tzom Kal y gmar chatima tova.

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