Parashat Vezot haBeraja (Devarim 33:1-34:12) Shimjat Torah 5772

פרשת וזאת הברכה        דברים לג,א-לד,יב

שמחת תורה תשע”ב

“Y ésta es la bendición que Moshé, hombre del Eterno, dio a los hijos de Israel antes de su muerte” (Devarim 33:1).

De esta forma comienza la Parashá con la que concluye, no solamente el relato de la salida del pueblo oprimido hacia la libertad, sino también la existencia de Moshé. Curiosamente bendice al pueblo de Israel, pero en ningún momento se dirige a su conjunto, sino que bendice a cada una de las tribus por separado, exceptuando a la tribu de Shimon. ¿Cuáles pudieron ser los motivos que condujeron a Moshé a hacerlo de esta forma? Sabemos que incluso Bilam bendijo al pueblo de Israel como un todo (Bamidbar 24:5), sin embargo el líder que condujo al grupo de antiguos esclavos que salían de Mitzraim, el guía que los llevó durante su constitución como pueblo, él no los bendice conjuntamente sino que, tal y como realizara Yaakov, ofrece una bendición para cada una de las tribus.

Tal vez dicha personalización, en la que se hace referencia una vez más al papel de cada una de las tribus, sea una forma de llamar nuestra atención sobre una idea que recurrentemente nos es recordada: que la diversidad es una realidad con la que debemos convivir. Un auténtico líder lo sabe y por ello se dirige en su despedida personalizando su bendición y dirigiéndola a cada uno de los segmentos de su pueblo. Tal vez este sea uno de los muchos conceptos e ideales perseguidos por las personas que salieron de la tierra de la esclavitud, en busca no solamente de un espacio físico sino de un destino final en el que la idea de un mundo más justo para todas las personas fuese una realidad cotidiana.

Encontramos una cierta cadencia en las últimas siete Parashot del quinto libro de la Torah, en ellas Moshé se dirige al pueblo y comienza hablando sobre las acciones a realizar al entrar en la tierra de Israel, continúa afirmando su identidad como pueblo (Devarim 29:12), comienza su despedida final poniendo al pueblo sobre aviso y recordándonos que volveremos a equivocarnos pero que siempre habrá lugar para la remisión y concluye su despedida con una bendición. Esta bendición constituye el texto con el que cerramos nuestra lectura anual de la Torah, inmediatamente volveremos a comenzar a leer el libro de Bereshit para enlazar este ciclo interminable de estudio y búsqueda de conocimiento con el que hemos sido benditos.

Nuestra tradición explica que uno de los motivos por los que dicho ciclo se perpetúa es porque no hemos concluido la corrección del mundo. Ciertamente este concepto (תיקון עולם) puede resultarnos muy abstracto e incluso inalcanzable, sin embargo el otro día he podido leer en una pared una sencilla frase que posee un gran potencial:

אל תצביע-תשפיעו

La traducción es: No votes, influid. Este reclamo, que pude ver en un grafiti sobre una pared cercana a la tajanat mercazit de Tel Aviv, hace referencia a la abstención electoral, pero yo no quisiera tomarla en dicho sentido y tal vez la completaría dejándola de la siguiente forma:

לא רק תצביע, אלא גם תשפיע

No solamente votes, sino también influye. Esta versión se me antoja más cercana a una realidad en la que las personas debemos implicarnos no solamente en la ejecución de nuestros derechos ciudadanos e influir de esta forma, sino que además debemos ser conscientes y prestar una especial atención para influir de manera activa sobre nuestro entorno con nuestras acciones cotidianas. Tal vez el marcarnos pequeños objetivos pueda ayudarnos a conseguir que un mundo mejor comience desde nuestro círculo más próximo, para que pronto sean una realidad las ansiadas libertad e igualdad para todas las personas.

Nos enfrentamos en nuestra porción semanal a la separación definitiva del pueblo de Israel y de una figura que nunca tendría otro igual. Nuestros Sabios, de bendita memoria, dijeron sobre el primer pasuk de nuestra Parashá (Devarim 33:1) que esta bendición es enunciada no mucho tiempo antes del fallecimiento de Moshe. Rashi afirma que siendo el profeta consciente de su próximo fallecimiento, se pregunta: Si no ahora, ¿Cuándo? No nos preguntemos cuándo actuar, comencemos a influir en nuestro entorno más cercano desde este momento, sin pensar en posponer nuestra responsabilidad para con el bienestar de los demás, o nuestra participación en la construcción de un mundo más justo y libre en el que tengamos cabida todas las personas.

 

Eliyahu Peretz del Campo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: