Iom Kipur 5772

 יום כפור תשע”ב

Tradicionalmente en la Tefilat Shajarit de Iom Kipur se lee el fragmento de la Torah que nos ofrece múltiples detalles sobre este día y que se encuentra en Vayikrá 16:1-34. Por otra parte, dos fragmentos alternativos son leídos en algunas Kehilot, generalmente de carácter progresista, estos se encuentran respectivamente en Devarim 29:9-14 y Devarim 30:1-20. El segmento empleado como Maftir, en todas las Kehilot, consiste en un brevísimo resumen de las leyes relativas a esta jornada pero que, a su vez, nos ofrece importantes claves para su comprensión (Vayikrá 23:26-32).

Ambos textos, los que se leen en unas u otras Kehilot, poseen un profundo significado y, por supuesto, un claro vínculo con la fecha que nos ocupa y su trasfondo. El texto tradicional nos relata el orden de los sacrificios y sus requisitos, estableciendo, además, una periodicidad anual para la expiación de las faltas de Israel (Vayikrá 16:34). Por su parte, el texto alternativo nos enfrenta una vez más a la elección (Devarim 30:1) y nos muestra la posibilidad de retornar (Devarim 30:2-3). Tanto la capacidad para elegir nuestra forma de actuar como el potencial retorno, se muestran como hechos accesibles (Devarim 30:11-14) y universales, comunes a todos los miembros de nuestro pueblo (Devarim 29:9-10).

Existe una amplia bibliografía al respecto del que es el día más importante del año en el calendario Judío, al que se denomina también “שבת שבתון”. Maimónides, al respecto de Iom Kipur, nos dice:

“En este tiempo, en el que no existe el Bet HaMikdash, ni tenemos el altar de las expiaciones, no hay nada más que el arrepentimiento-תשובה-. El arrepentimiento expía por todas las transgresiones. Incluso a aquel que fue malvado todos sus días y retornó en el último momento, no se le recuerda nada de su maldad, tal y como está escrito: No tropezará el malvado por sus maldad el día en que se arrepienta de ella –Yejezquel 32,12-. Por si mismo, Iom Kipur expía a los retornados, ya que está escrito: En ese día os será perdonado-Vayikrá 21,30-“ (Rambam, Mishne Torah-Hiljut Teshuvá 1:3).

De esta forma se nos muestra que el arrepentimiento es básico para expiar (לכפר) nuestras faltas. Pero, ¿Cómo llegamos al arrepentimiento? Al menos en apariencia el primer paso sería la toma de conciencia sobre el hecho cometido o la transgresión, lo que no siempre resulta sencillo o cómodo. A la reflexión sobre nuestros errores habrá de seguir la reparación, que incluirá la petición de disculpas y la rehabilitación o compensación en aquellos casos en los que sea posible. Finalmente, una vez superadas estas etapas, habremos de llegar a la conclusión de que no solamente hemos dañado a otras personas y a nosotros mismos, sino que también estaremos firmemente decididos a no repetir dicha acción, pues parte del arrepentimiento será también la decisión de no volver a transgredir.

En estos días de reflexión, que transcurren entre Rosh HaShaná y Iom Kipur, tenemos la oportunidad de repasar todas nuestras posibles transgresiones y de construir un camino que constituya nuestra aportación a la corrección del mundo. Para ello contamos también con una herramienta dentro de nuestra Tefilá: el Vidui (ודוי). Este importante fragmento de la Tefilá se recita, cuando procede, inmediatamente después de la Amidá, en el momento en que nuestra mente, corazón y cuerpo se encuentran predispuestos a una mayor espiritualidad y en un estado de gran concentración. Es entonces cuando repasamos y leemos detenidamente el listado de nuestras posibles transgresiones, de los daños que potencialmente hemos podido causar a las otras personas.

“Se debe recitar el vidui de pié… y cuando recordamos cada culpa nos golpeamos sobre el corazón, como diciendo: provocaste que faltase” (Dinei Erev Iom Kipur, siman 131, asif 9). Muchas son las explicaciones sobre cómo debemos recitar este completo sumario de faltas, pero tal vez hay algo que en ningún momento debemos olvidar: de ninguna forma podemos recitarlo de manera automática o sin reflexionar en aquello que decimos, sino que habremos de prestar gran atención a lo que pronunciamos cada instante, autoanalizándonos y evaluándonos, así mismo tendremos la oportunidad, durante dicho repaso, de identificar aquello que no hicimos o que hacíamos pero dejamos de hacer. De esta forma se hará realidad lo que dijo el profeta:

“Venid y entendámonos juntos, dice Adonai. Aunque vuestras faltas sean como la grana, blancas como la nieve se volverán. Aunque fuesen como el carmín, como la lana serán” (Yeshayahu 1:18).

לְכוּנָא וְנִוָּכְחָה, יֹאמַר יְהוָה; אִםיִהְיוּ חֲטָאֵיכֶם כַּשָּׁנִים כַּשֶּׁלֶג יַלְבִּינוּ, אִםיַאְדִּימוּ כַתּוֹלָע כַּצֶּמֶר יִהְיוּ       ישעיהו א יח

 

Eliyahu Peretz del Campo

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