Parashat Vaetjanan (Devarim 3:23 – 7:11).

פרשת ואתחנן             דברים ג:כג -ז:יב

5771

Continúa Moshé su “repaso” y, en una nueva ocasión, solicita que le sea concedida la posibilidad de poder entrar en la tierra, “para que pueda contemplar” (Devarim 3:25). Sin embargo le es negado, una vez más, aunque le es concedida la posibilidad de observar la heredad desde lo alto del Pisga.

Afirma nuestra tradición que hasta en quinientas quince ocasiones Moshé rezó para poder culminar el viaje. Sin embargo en esta situación, tal y como nos explica el midrash, hay una variación. A Moshé le fue concedido, durante la entrega de la Torah, un regalo muy especial; se trataba de la posibilidad de emplear una fórmula petitoria con la que “conseguir” lo que solicitaba, esta consistía en utilizar dos veces la palabra “נָּא”, tal y como hiciera al pedir que Miriam, la profetisa, fuese curada (Bamidvar 12:13): “אל נא רפא נא לה. Su aparente objetivo era emplear esta técnica de nuevo, pero no puede concluir su formulación y, de manera abrupta, se reitera la negación.

Le es ordenado, en una nueva ocasión, a Moshé que “fortalezca” a Yehoshúa (Devarim 3:28), pues él será quien entre en la tierra de Israel y quien dirigirá la lucha para asentarse allí. ¿Qué significado puede tener fortalecer en este contexto? En otras ocasiones vimos que Moshé hacía un gran énfasis en reforzar el liderazgo de su sucesor, pero en esta ocasión podemos vincular este fortalecimiento con una de las mitzvot que aparecen en nuestra Parashá: “Talmud Torah” (Aprender Torah).

“Reúne al pueblo para que escuche Mis palabras y aprenda a temerme todos los días que viva sobre la tierra y para que enseñe Mis leyes a sus hijos” (Devarim 4:10). Dos formas verbales con la misma raíz aparecen mencionadas en este pasuk: “aprenda” (יִלְמְדוּן) y “enseñe” (יְלַמֵּדוּן); resulta obvio que ambas acciones se encuentran relacionadas y que la acción de aprender tiene repercusiones sobre ambos agentes, el enseñante y en enseñado. El Talmud (Suká 42,1) nos dice que se debe enseñar Torah a los niños desde que adquieren la capacidad de hablar, comenzando por el Shemá. Nos hacemos conscientes de esta manera de que la formación de las personas comienza desde una edad muy temprana, que somos responsables de la educación y futuro de nuestras hijas e hijos y que por lo tanto no podemos dejar su formación en manos del destino incierto al que les conducirían nuestra pasividad e indiferencia.

Moshé reforzó a Yehoshúa, preparándolo para su liderazgo, pero ante todo para la vida; de esta misma forma es nuestra responsabilidad hacer lo mismo con nuestros hijos, prestándoles la atención necesaria, enseñándoles en todo momento a comprometerse socialmente, a construir un mundo más justo en el que sus hijos también habrán de ser educados. Ya sea con nuestras palabras o nuestros actos, enseñemos a las generaciones que nos habrán de suceder que es posible convivir con justicia y otorgando dignidad a todos los componentes de nuestras sociedades. Esto nos hará más fuertes, esto los hará más fuertes.

Eliyahu Peretz del Campo

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