Parashat Ree (Devarim 11:26 – 11:25).

פרשת עקב           דברים יא,כו –טז,יז

 5771

‘רְאֵה, אָנֹכִי נֹתֵן לִפְנֵיכֶם הַיּוֹם: בְּרָכָה, וּקְלָלָה’      דברים יא,כו

“Mira que hoy pongo ante vosotros una bendición y una maldición” (Devarim 11:26)

La capacidad de elegir, o decidir, forma parte de nuestra vida cotidiana y es el fundamento del libre albedrío con el que fuimos creados. La Parashá de esta semana constituye, posiblemente, uno de los mayores exponentes de esta libertad, de esta característica humana, de este hecho que nos hace responsables de lo que hacemos, o decimos, y sus futuras consecuencias. Dichos efectos tendrán repercusiones sobre la persona que tomó la decisión, en primera instancia, pero también sobre el conjunto. Para hacernos conscientes de esta realidad nuestra porción semanal comienza hablándonos a cada uno: “MIRA”, pero continúa diciéndonos “PONGO ANTE VOSOTROS”, de esta forma sabemos que la “bendición” y la “maldición” pueden ser elegidas por todos y cada uno de nosotros, repercutiendo finalmente sobre todo el conjunto. Una vez más, recordamos que cada individuo forma parte y construye la sociedad en la que se encuentra inmerso.

A lo largo de nuestras vidas nos enfrentamos a un número indefinido de alternativas. Estas situaciones nos generan múltiples dudas e, incluso, incertidumbre. “¿Qué debo hacer en esta situación?” Tal vez es una de las preguntas que más habitualmente nos planteamos. Para llegar a la resolución final de dicha cuestión habremos de tomar en cuenta factores como nuestros anhelos y necesidades, las necesidades y deseos de las demás personas, las consecuencias, y otros muchos elementos, sin olvidar nunca el factor ético, las “prohibiciones” y “obligaciones”. Abraham, Moshé y otros líderes de nuestro pueblo, se vieron obligados a tomar decisiones, en algunas ocasiones se equivocaron y las consecuencias de sus actos repercutieron sobre ellos mismos y sobre todo el grupo, positiva o negativamente.

Una enseñanza muy valiosa, relacionada con la posibilidad de elegir, la podemos encontrar en nuestro código alimentario: el Cashrut. Encuentra muchos de sus fundamentos en nuestra Parashá (Devarim 14:3-21) y fue desarrollado por nuestra tradición. Disponemos en el mundo de un amplio espectro de alimentos, sabrosos y nutritivos, pero nuestra tradición nos enseña que no “podemos” comer de todos ellos, o hacerlo de cualquier forma, sino que encontramos limitaciones, ¿Cuál es el motivo de estas? No conocemos la razón, o razones, de dichas prohibiciones, pero si reflexionamos observaremos que a pesar de estar a nuestro alcance, no podemos tomar u obtener todo lo que se encuentre a nuestra disposición. Sabernos limitados por este “muro invisible” nos hace ser conscientes de que siempre tenemos que plantearnos si nuestra decisión, el acto que vamos a realizar, está o no permitido, si nos conducirá hacia la bendición o hacia la maldición.

Elegir es un derecho y por lo tanto equivocarse también, sin embargo no podemos olvidar que se puso ante todos nosotros “bendición y maldición”, vida y muerte. Este binomio constituye el mejor resumen de nuestro código, nos ofrece una perspectiva general y hace hincapié sobre el hecho de que de nada nos serviría estudiar, conocer y leer en voz alta la Torah, si después en nuestras vidas no aplicamos sus enseñanzas en nuestros hechos diarios.

Eliyahu Peretz del Campo

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