Parashát Metzora (Vayikra 14:1– 15:33).

פרשת מצרע         ויקרא יד:א- טו: לג

5771

Esta semana, el relato de nuestra porción comienza con la descripción del proceso de purificación de la persona que contrajo “tzaraat”. Nos es ofrecido, a lo largo del texto, el procedimiento de “saneamiento” llevado a cabo para un metzorá (persona que padece tzaraat), una vez que sus manchas habían desaparecido. Se trataba de un proceso que se prolongaba durante una semana. Durante estas jornadas se presentaban sacrificios, se realizaban inmersiones rituales, etc. Se aborda también la posibilidad de que una vivienda se viese afectada, junto con las soluciones ante dicha eventualidad. El último fragmento de nuestra porción semanal aborda lo concerniente a las secreciones corporales y su implicación en la “pureza ritual”, ofreciéndosenos también una explicación de las fórmulas de purificación.

Muchos de los aspectos de esta Parashá nos pueden extrañar, o incluso resultar lejanos, no es la primera ocasión en la que esto nos sucede, especialmente en el libro de Vayikrá. Sin embargo, como en otras ocasiones, tenemos la posibilidad de releer y trasladar a la actualidad algunos de sus contenidos. A lo largo del primer perek (Vayikrá 14), donde se nos describe el proceso de purificación de quién contrajo “tzaraa”, encontramos una idea que se repite en dos ocasiones, un pensamiento relacionado con la justicia social y con la búsqueda de una humanidad más igualitaria. Por una parte encontramos la afirmación: “Y si fuera pobre” (Vayikrá 14:21), que se ve complementada en otro punto por la aclaración: “según lo que haya podido traer” (Vayikrá 14:30). Resulta evidente que ambas expresiones realizan un especial énfasis en la necesidad de que las sociedades, y nuestras comunidades también, tengan en cuenta la situación de cada uno de sus componentes, personalizando y diversificando sus acciones y medidas, teniendo en cuenta a todos y cada uno de los grupos que forman parte de dicha colectividad.

Acabamos de comenzar el mes de Nisan, mes de la libertad, el momento en que celebramos nuestra salida de mitzraim. La tradición nos enseña que en estas fechas abandonamos la casa de la esclavitud, de la opresión y de la injusticia; poniéndonos en camino hacia un lugar en el que la igualdad, la redistribución de la riqueza y la dignidad personal serían una realidad. Estos son algunos de nuestros objetivos como pueblo, muchas de las enseñanzas de la Torah lo ponen en evidencia. Preocuparnos por este asunto, en un momento del año tan significativo como es el mes de la libertad, debe ser nuestra máxima.

De sobra es conocido que el número cuatro posee un papel significativo en el Seder de Pesaj, por razones ampliamente discutidas pero que no abordaremos en esta ocasión. Realizamos cuatro preguntas, cuatro hijos, … El seder es una oportunidad para rememorar nuestras vivencias en mitzraim y también, siendo no menos importante, es un momento en el que nuestro compromiso con una sociedad más libre y justa vuelve a manifestarse.

Cuatro importantes preguntas hemos de plantearnos este año, cuando se aproxima esta exaltación de la igualdad y la libertad, y tal vez debemos cuestionárnoslas en voz alta, tal y como se anunciaba que una persona sufría la lepra bíblica (Vayikrá 13:45): ¿qué sucede con los derechos de las mujeres, en la realidad del día a día, en nuestras kehilot?, ¿qué sucede con las personas cuya realidad personal es diferente a la generalidad (ya sea por motivos económicos, de orientación sexual, etc)?, ¿hacia dónde nos dirigimos como pueblo (cuando podemos ver lo sucedido con algunas solicitudes de matrimonio ante los organismos competentes, o los postulados de la potencial ley de conversiones y los sucesos ocurridos en el Bet haSefer en el que algunas de las niñas fueron excluidas por resultar “poco observantes” a los ojos de su dirección)? Y ¿cuál es nuestra relación, como pueblo, con las demás “naciones” o identidades? Son preguntas cuyo planteamiento y respuesta resultan complejos. Desde cada una de las perspectivas del judaísmo, el análisis y las réplicas a estas preguntas será diferente, pero lo que está claro es que debemos planteárnoslas.

Nuestra Parashá nos enseña que todas estas situaciones de injusticia se pueden arreglar, nos ofrece algunas fórmulas para resolver problemas concretos: analizar la situación, distanciarnos y reflexionar, resolver y reanalizar la realidad para ver si realmente hemos logrado nuestro objetivo. Es evidente que, en ocasiones, somos responsables de que sea necesario cuestionar de nuevo algunas de las preguntas que planteábamos anteriormente, sin embargo, el Rabi Najman solía decir: “Si crees (prácticamente sabes) que tienes la habilidad para destruir algo, entonces también debes creer (prácticamente saber) que tienes la capacidad de corregirlo”.

 

Eliyahu Peretz del Campo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: