Parashát Bemidbar (Bemidbar 1:1– 4:20).

פרשת במדבר             במדבר א-ד: כ

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Comenzamos esta semana la lectura del libro Bemidbar. El libro es conocido también como  Números, ya que su primera porción se dedica al recuento del pueblo de Israel, sin embargo su denominación en hebreo es “En el desierto” (בְּמִדְבַּר).

Se aborda en nuestra Parashá el recuento de las tribus de Israel, de sus miembros, tomando en cuenta algunos criterios que no abordaremos en esta ocasión. Por otra parte, una vez “censados” los miembros de las tribus, se especifica, en nuestra porción de estudio, la disposición de cada uno de los grupos en torno al Miskan (אֹהֶל מוֹעֵד). La consagración de la tribu de Leví, su recuento y las normas relativas a su ubicación en el campamento, adquieren una especial relevancia a lo largo del relato y, sus posibles interpretaciones, han generado numerosas discusiones y debates. En la última porción, de nuestra Parashá de la semana, se especifican las tareas de cada uno de los subgrupos en los que se divide la tribu de Leví, incluyendo a los hijos de Aharón, los Cohanim.

El discurso se encuentra constituido por palabras, cada una de ellas es importante y adquiere significado en el contexto en que es empleada. Esta semana encontramos a lo largo de la lectura de la Parashá un sinfín de términos, pero quisiera centrar mi atención en aquellos compuestos por la raíz: פקד. Este shoresh aparece en nuestra Parashá por primera vez cuando leemos: “de veinte años para arriba, es decir, todos los aptos para el regimiento de Israel, los contaréis de acuerdo a sus escuadras Tú y Aharón” (Bemidbar 1; 3)

 מִבֶּן עֶשְׂרִים שָׁנָה וָמַעְלָה, כָּל יֹצֵא צָבָא בְּיִשְׂרָאֵל תִּפְקְדוּ אֹתָם לְצִבְאֹתָם, אַתָּה וְאַהֲרֹן

Resulta muy interesante pensar en el abanico de términos y verbos que surgen de estas tres letras. Tenemos palabras como CÓMPUTO (מפקד), ORDEN (פקודה) u OFICINISTA (פקיד); pero también algunos verbos como: CONTAR-personas- (לפקוד) y COMANDAR (לפקד). El recuento de los miembros de cada tribu, de todo el pueblo, se hizo imprescindible para establecer un orden que, así mismo, resultó fundamental para comandar esta marcha por el desierto. Sin haber “contado” cada uno de los integrantes del pueblo y también con ellos, el acontecimiento del nacimiento de la primera nación Hebrea no habría sido posible. Una vez más, todos estaban allí.

Resulta evidente que la “estadística” del desierto nos conduce sin remedio a recordar que en esta gesta, también se encontraban implicadas personas reales, contables, con sus vidas y seres queridos. Tras dos años en el desierto (Bemidbar 1:1), el grupo comienza a organizarse como un pueblo libre y, por primera vez, tras salir de la casa de la esclavitud, de una organización familiar surge una comunidad, una sociedad y, con la recepción de las leyes, una nación.

Todo esto sucedió en el desierto, la primera nación Hebrea habría de nacer de esta forma y, por supuesto, sus integrantes pasaron de formar parte de la cultura del desierto a tener una organización, un sistema social. La mencionada transformación fue acompañada de la preparación para la entrada en la tierra de Israel, tal y como ya comentábamos la semana pasada, y precisamente sobre esta catarsis, que aconteció en el desierto, nos habla el libro Bemidbar. Por lo tanto, no se trataba solamente de una cuestión de números, sino de la mención explícita a cada una de las personas que aportaron su dedicación y esfuerzo para que el “comandante” de esta expedición pudiese llevar a cabo su tarea.

 

Eliyahu Peretz del Campo

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