Parashát Behaaloteja (Bemidbar 8:1– 12:16).

פרשת בהעלתך (במדבר ח:א-יב:טז)

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Nuestra Parashá de la semana comienza con la explicación sobre el encendido de la Menorá y la consagración de los hijos de Leví para el servicio en las actividades del Mishkan. Queda instituido el Korban Pesaj y se nos ofrece información sobre las nubes de las inmediaciones del Mishkan, que indicaban el momento de desplazarse y detenerse. Otro de los asuntos abordados en nuestra porción es la construcción de las “dos trompetas de plata” (Bemidbar 10:2) y los momentos en los que sonarán: al desplazarse el pueblo, para convocar la reunión de los líderes, en momentos de guerra, en los días de gran alegría, en los Jaguim y Rashei Jodesh.

Una nueva enumeración de las tribus, con el orden de marcha, y el retorno de Ytró a su tierra, Midián, preceden el relato de cómo es instituida la gran asamblea a de los 70 ancianos (Bemidbar 11:16-17) y la narración de cómo Miriam enfermó por la conversación en la que Aharón y ella hablaron sobre la mujer de Moshe.

La porción de esta semana nos ofrece muchos detalles, perspectivas y mandatos; pormenores sobre la organización de la vida pública del pueblo de Israel, como la gran asamblea, pero también encontramos un ejemplo de disidencia, de diversidad en el pensamiento y acción. Cuando Moshe comienza a organizar el Sanedrín, tal y como le fue ordenado (Bemidbar 11:16), dos de los ancianos convocados no acuden al llamamiento. Rashi nos explica que ellos mismos pensaron que no eran adecuados para esta tarea grandiosa que se les encomendaba y que, al verlos en un sitio público hablando, el hijo de Moshe, Gerson, anunció a su padre lo que estaba sucediendo.

Sorprendentemente encontramos la “oposición” de dos de los elegidos para formar parte de un organismo tan importante y la reacción, presumiblemente virulenta, de Yeoshua ben Nun, quien pide a Moshe que detenga esta situación. Sin embargo Moshe, a pesar de la presión a la que ha sido sometido por parte del pueblo, no reacciona rechazando o censurando a Eldad y Medad, sino que trata de frenar la reacción, potencialmente desmedida, de quien ha de ser su sucesor como líder del pueblo. Se nos revela un Moshe capaz de reconocer la independencia y la capacidad de todos los componentes del pueblo de Israel para pensar, se manifiesta de nuevo el conductor capaz de ser líder para todo el pueblo.

Al comienzo de la Parashá se nos describe la fórmula para encender la Menorá. Según Seforno simboliza la luz de la sabiduría, añade que el caño central recto representa el propósito final del conocimiento, hacia este se dirigen, tal y como se explica en nuestra porción de estudio, las llamas de los brazos de la derecha, que representan el estudio teórico y la profundización, y también las llamas de los brazos de la izquierda, que representan la práctica. Moshé supo combinar ambas acciones, el conocimiento de la teoría y su aplicación a la hora de conducir a su pueblo en momentos duros y complicados. Todo esto es lo que hizo que se convirtiese en “el líder”.

Eliyahu Peretz del Campo

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