Parashat Vayeshev (Bereshit 37:1 – 40:23)

פרשת וישב      לז:א-מ: כג

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La primera idea que nos ofrece la Torah en la Parashat Vayeshev se refiere al regreso de Yaakov tras huir de Esav durante años, después de ser engañado por su suegro y de haber vivido otras situaciones conflictivas. Tras tantas emociones Yaakov retorna y se “sienta” (יֵּשֶׁב) buscando la lógica calma y serenidad que debería ansiar. Sin embargo esta tranquilidad tan anhelada no es conseguida. Existen innegables paralelismos entre el sipur de Yijtzak y el de su hijo Yaakov. Podemos reseñar, por ejemplo, que en ambos casos sufrieron por la animadversión existente entre sus hijos y también que ambos permanecieron alejados de uno de sus hijos durante un largo periodo de tiempo. Todo esto evidentemente debió generar un intenso dolor y sufrimientos indescriptibles.

 

En algún momento todos nos hemos preguntado el motivo por el cual una persona justa, una buena persona, ha de sufrir situaciones como la que se nos relata en esta ocasión. Cómo podemos explicar o justificar que Yaakov padezca tantos dramas y que mientras tanto también crezca espiritualmente. Cualquier situación a la que nos exponemos a lo largo de nuestras vidas y que supone un desafío nos ayuda a madurar, pero nos gustaría poder hacerlo sin necesidad de exponernos a estas experiencias dolorosas y elevarnos sin tener que superar este tipo de pruebas.

 

En el midrash encontramos, referido a Noaj, que “El prueba los justos”, “El no prueba a los malvados, pues estos no podrían resistir, sin embargo solamente prueba a los justos” (Bereshit Rabá 32). Es evidente que sin las dificultades a las que nos enfrentamos a lo largo de nuestras vidas no tendríamos la oportunidad de aprender y experimentar el crecimiento personal derivado de estas, pero también es posible que una vez superadas algunas de dichas situaciones no seamos capaces de extraer las conclusiones oportunas o que no podamos aplicarlas en nuestra vida cotidiana. Este es el verdadero reto y no la superación de la situación en sí misma.

 

Tal vez en el momento en que Yaakov se “sienta”, podría haber comenzado a ser el beneficiario de una vida plácida y cómoda, sin sobresaltos. Sin embargo esto es poco posible, pues a lo largo de la existencia de cualquier persona siempre aparecen escenarios complicados, con diferentes niveles de dificultad asociados. En nuestra mano se encuentra la capacidad de aprovechar dichas oportunidades y de extraer alguna enseñanza positiva de aquello que hemos vivido. Podemos elegir entre congelarnos o inmovilizarnos ante las circunstancias inesperadamente desagradables o bien evolucionar y avanzar en busca de la justicia y la verdad.

 

Eliyahu Peretz del Campo

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