Parashát Nitzavim – Vayelej (Devarim 29:9 – 31:30).

פרשת נצבים – וילך       כו: ט  – לי: ל

Shabat Nitzavim-Vayelej, 5770

 

Cada año leemos esta parashá cuando se aproxima Rosh HaShaná, el Iom HaDin o día del juicio, y por ello adquiere un sentido especial, pues muchos de los asuntos que se abordan en esta parashá son aplicables al día en el que damos cierre a la “evaluación” de todas nuestras acciones y comportamientos, cuando comienza la corrección de estos. Durante todo el mes de Elul hemos recapacitado sobre nuestras acciones, hemos tratado de reparar nuestros comportamientos errados y hemos intentado reflexionar sobre todo aquello que haremos en el futuro, en el próximo ciclo, en el año 5771.

Comienza la Parashát Nitsavim-Vayelej diciéndonos que una vez mas “todos” estaban presentes, diversos y unidos; todo el pueblo se reúne frente a Moshé que recuerda el pacto con los patriarcas, válido para la generación presente y también para las generaciones futuras (Devarim 29:14). El recuerdo de Mitzraim y las advertencias contra la idolatría anteceden a un nuevo pasaje en el que se nos relatan todas las desgracias que hemos de sufrir como pueblo si nos apartamos de la Toráh, pero en esta ocasión, al igual que en otros fragmentos, se nos recuerda que es posible reflexionar, retroceder y corregir aquellos errores que hemos cometido.

RamBam, en sus reflexiones sobre la Teshuvá (retorno), describe cuáles son los requisitos para realizar una correcta orientación de estos días. Por una parte es evidente que para poder corregir o reparar algo tenemos que ser conscientes de ello y enfrentarnos a aquello que hemos hecho de manera incorrecta, así mismo será importante que tengamos la intención de no volver a tener un comportamiento como ese en el futuro y, antes de esto, será fundamental que nos reconciliemos con aquellas personas a las que pudimos perjudicar o herir y que intentemos compensarlas, en la medida de lo posible, por el daño que les hemos causado. Por otra parte, RamBam decía también algo que no siempre tenemos presente, cuando alguien nos ha dañado y desea reconciliarse con nosotros debemos no solamente perdonarle de corazón sino también no recordarle nunca lo que hizo (Maimónides lo considera una gravísima transgresión en Teshuvá VII).

Cada año llegadas estas fechas escogemos la vida, preferimos reflexionar y corregir nuestras acciones, siendo conscientes de que es un camino complicado, también de que tal vez fallaremos en el intento de corregir nuestros comportamientos (tal y como afirmamos en la apertura del servicio de Iom Kipur), pero con la firme determinación de que una y otra vez seremos capaces de reconocer, intentar corregir y rectificar nuestros errores.

En la porción de esta semana también Moshé se hace una vez más consciente de su destino y comienza su despedida final presentando ante el pueblo al futuro líder, Josué, en una nueva etapa, con nuevos desafíos y con nuevas formas de actuar pues eso es la vida, un continuo en el que cada ciclo, cada tiempo, tiene unas características propias. Se reúnen Moshé y Josué en el Tabernáculo, se unen de esta forma la etapa anterior y la etapa por venir, se combinan para dar continuación al ciclo sin fin que es la existencia (tal y como reflexionamos también en Rosh HaShaná).

Shaná Tová uMetuká!.

 

Eliyahu Peretz del Campo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: