Parashát Miketz (Bereshit 41:1 – 44:17)

פרשת מקץ        מא:א-מד: יז       

 5771

Concluía la Parashá de la anterior semana relatándonos la interpretación de Yosef sobre los sueños de los asistentes del faraón en la prisión. Parashát Miketz conecta con aquellos últimos pesukim permitiéndonos contextualizar lo que sucede al cabo de dos años.  El faraón tuvo un sueño que ninguno de los magos de mitzraim era capaz de interpretar, hasta que el jefe de los escanciadores le relató su experiencia con Yosef y recurren a este para aliviar la preocupación del gobernante. Se produce entonces un cambio radical y repentino en la situación que vive Yosef, pasará de encontrarse encarcelado a convertirse en el segundo personaje con mayor poder en aquella tierra.

 

La tradición nos enseña que salió de la cárcel el mismo día de Rosh haShaná, tratándose además del comienzo de un nuevo ciclo en su existencia, en aquel momento interpretó de forma acertada los sueños del faraón de mitzraim. El gobernante premió su “acierto” nombrándole virrey y administrador en aquella situación de crisis que se aproximaba. Durante el transcurso de los primeros años de abundancia nacerán Menashé y Efraim, los hijos de Yosef y Asenat, la hija adoptiva de Potifar.

 

Yosef es el administrador de las reservas y, cuando comienzan los años de escasez y hambruna, un hecho decisivo hará que se encuentre con sus hermanos, los responsables de que se encontrase en aquellas tierras alejadas de su padre. Se presentan ante su hermano desaparecido que los reconoce al instante, pero ellos no son capaces de identificarlo. Yosef es además consciente en aquel momento de que tiene un hermano menor y tras acusarles de espionaje decide retener a Shimon, exigiendo a cambio de su liberación que acudan de nuevo pero con Biniamin, al que no conocía. Los hermanos de Yosef interpretan este suceso como la consecuencia de lo que hicieron con su hermano años atrás y cuando regresan con Biniamin la situación se agrava al acusarlo Yosef de robar y retenerlo como esclavo.

 

Es en este punto donde se interrumpe el relato, pero retrocedamos de nuevo hasta el momento en que Yosef le advierte al faraón que se aproximan siete años de abundancia que serán seguidos de otros tantos de escasez y hambruna. Este sipur es evidentemente un recordatorio de la importancia de la planificación en situaciones de prosperidad, pues el futuro, por muy claro que nos pueda parecer, siempre es una incertidumbre. Esta idea se ve además complementada con un pasuk de esta Parashá en el que Yaakov dice a sus hijos: “¿por qué habréis de miraros?” (Bereshit 42:1). Según Seforno, el Rabino Italiano que vivió entre los Siglos XV y XVI, el significado de esta pregunta es: “Por qué habréis de miraros el uno al otro esperando cada cual a que su hermano resuelva la situación”, haciendo de esta forma hincapié en la necesidad de actuar e implicarse en la búsqueda y ejecución de una solución cuando se plantea una situación difícil o inesperada.

 

Una vez más concluimos que el judaísmo es acción, que nuestra implicación es fundamental. Sin embargo esta afirmación podría parecer entrar en contradicción con el espíritu de Jánuca y su “milagro”. Durante la Tefilat Amidá en Jánuca agradecemos por “los milagros, liberación y actos poderosos” pero también se menciona el agradecimiento por las “batallas”. Lejos de tener una connotación belicista, esta aseveración evidencia que en todo lo ocurrido el papel de las personas ha resultó fundamental. Conmemoramos de esta forma no solamente un “milagro” o una victoria, sino también el esfuerzo que condujo a la liberación.

 

Existen muchas explicaciones que asocian la Prashat Miketz y Jánuca. Nuestro fragmento de esta semana coincide con el comienzo del ascenso de Yosef, evoluciona tanto socialmente como en su integridad y en su capacidad de buscar la justicia. Los años de sufrimiento han pasado y Yosef se enfrenta al futuro reencontrándose con el pasado, con los hermanos que le condujeron a la esclavitud cuando era un niño, posiblemente demasiado agasajado. Su periodo entre tinieblas concluye como sucediera en la época de los Macabeos. Todo el esfuerzo de Yosef  le conduce al éxito, también así sucedería con la llama que encendiera Matitiahu durante el dominio de los griegos concluyendo con una victoria prodigiosa sobre la superior fuerza invasora.

 

La relación entre el festival del las luces y la Parashát Miketz no es casual ni vana, la esclavitud y sumisión a las ideologías que se fundamentan en la injusticia social, en la desigualdad y la discriminación puede tener un fin que, por supuesto, exige nuestra implicación.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: