Parashát Devarim (Devarim 1:01 – 3:22).

פרשת דברים      דברים  א: א -ג: כב

Shabat Devarim 5770

Esta semana leemos la Parashát Devarim (Devarim 1:01- 3:22) que es la primera porción del quinto libro de la Torah y que es también conocido como “Mishne Torah” pues constituye un repaso o repetición de la Torah. Posee una relevancia especial pues a lo largo de todo este libro la tradición nos enseña que se repasan las mitzvot ya dictadas y que se instituyen algunas otras (ambos hechos constituyen el soporte de muchas de las interpretaciones que se pueden realizar en torno a algunos de los preceptos).

En la Parashát Devarim se abordan algunos temas como la posible reprimenda de Moshé al pueblo (según Unkelos Haguer y también según reafirma Rashi, se trata de una amonestación enmascarada al pueblo), se nos habla sobre los jueces, sobre la misión de los merraglim y sobre este suceso y el castigo subsiguiente, sobre el encuentro del pueblo de Israel con otros pueblos en su camino, … pero quisiera centrarme en las ocho primeras palabras de la Parashá: “אֵלֶּה הַדְּבָרִים, אֲשֶׁר דִּבֶּר מֹשֶׁה אֶל-כָּל-יִשְׂרָאֵל ” (“Estas son las palabras que dirigió Moshé a todo Israel”).

Comienza el libro de Devarim diciéndonos que habló “Moshé frente a todo Israel” (Devarim 1:1) y se dedica a realizar, a lo largo de toda la parashá, una recapitulación exhaustiva de lo ocurrido durante el tiempo transcurrido desde la salida de Mitzraim hasta este momento, a pocas semanas de culminarse la entrada del Pueblo de Israel en la tierra comprometida con Abraham. El recuerdo de este pacto, el pacto con el patriarca, acompañó al pueblo de Israel durante el camino a lo largo del desierto, pero también durante el tiempo vivido entre las demás naciones y en la actualidad continúa acompañando a los Judíos que se encuentran en la diáspora.

El establecimiento de Medinat Israel durante el siglo XX de la era común renovó una vez más en el pueblo la sensación de unidad en torno a un espacio geográfico, del que habíamos sido arrancados casi dos milenios atrás por la fuerza (hecho que recordamos el próximo día 9 de Av), y también en torno a idea de la identidad nacional que se encuentra por encima de otras posibles consideraciones y posiciones ideológicas o políticas. Se nos relata en la Torah que opiniones diferentes sobre aspectos más o menos concretos eran defendidas por grupos que mantenían sus respectivos puntos de vista, pero que en todo momento eran conscientes de que a pesar de dicha diversidad de pensamiento la unidad del pueblo no corría peligro pues tenían confianza en el futuro común. Esta variedad de cultural e ideológica, que en un innumerable número de casos se ha debido a la ubicación geográfica pero también a otros factores, ha sido una constante a lo largo de las generaciones y se ha plasmado en la riqueza cultural de la que hoy puede hacer gala el pueblo Judío en su conjunto.

En un momento en el que todo el pueblo se encontraba unido en un mismo punto geográfico, precisamente antes de la entrada en la tierra de Israel, Moshé recapitula y recuerda lo acontecido durante los largos años de travesía. Enumera los retos, las tensiones en el seno del pueblo, los errores cometidos, así como la aspiración común de todos y cada uno de los componentes del pueblo. Las rebeliones y confabulaciones que surgieron, mucho más a menudo de lo que podría resultar deseable, fueron en ocasiones la manifestación de la incredulidad, pero también de la soberbia y de un desmedido egoísmo que condujo a algunos a pensar que se encontraban en posesión absoluta de la verdad ignorando otros puntos de vista y perspectivas (ambos errores podemos encontrarlos en el relato de los merraglim en Bamidbar 16:26). El midrash nos dice que si esos errores no hubiesen sido cometidos solamente habrían sido necesarios once días para llegar a la tierra de Israel, e incluso algunos sabios afirmaron en el pasado que la llegada habría sido instantánea. El retroceso y el miedo a avanzar causaron que el recorrido hacia la meta común se alargase y se convirtiese en un camino desbastador obligando al pueblo a morar en el desierto durante cuarenta largos años.

Antes de comenzar la recapitulación del “código legal”, el primer enunciado es dedicado en exclusiva a recordarnos que Moshé se dirigió a todo Israel, sin excluir a ninguno de sus miembros. Con la Parashá anterior reflexionábamos sobre el valor de la palabra y el compromiso, tal vez esta semana tengamos mucho que aprender simplemente en torno a esta breve aseveración: “Estas son las palabras que dirigió Moshé a todo Israel” (Devarim 1:1)

 אֵלֶּה הַדְּבָרִים, אֲשֶׁר דִּבֶּר מֹשֶׁה אֶל-כָּל-יִשְׂרָאֵל

Eliyahu Peretz del Campo

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